sábado, 9 de octubre de 2010

ECUADOR: EEUU HABRÍA FINANCIADO EL INTENTO DE GOLPE FALLIDO CONTRA CORREA

PRENSA LATINA
Ecuador, el fracaso de una asonada
Escrito por Pedro Rioseco (Prensa Latina *)
Quito, (PL) La prórroga del Estado de Excepción decretado el 30 de septiembre en Ecuador en medio de una asonada golpista, significa que pese al retorno del país a la normalidad, muchos hilos de la conspiración permanecen aún tras bambalinas.

Así lo confirmó esta semana el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, cuando aseguró que la crisis no está superada, pues los que dispararon al Presidente Rafael Correa y al pueblo que acudió a liberarlo al hospital donde lo mantenían secuestrado, aún están libres

Esas personas están siendo identificadas para ser capturados y juzgados, precisó el también dirigente político del Movimiento Alianza País, tras comentar que los autores intelectuales de la asonada continúan actuando y tienen apoyo dentro del propio Parlamento.

En respuesta a algunos medios de prensa nacionales y de otros países que cuestionaban hubiera existido un intento de magnicidio pese a los impactos de proyectiles de alto calibre en el auto donde fue rescatado Correa, otras revelaciones aportaron más elementos

El registro de comunicaciones de la Central Radio Patrulla de la Policía Nacional deja en evidencia que durante la noche del jueves 30 de septiembre, en los momentos más críticos del rescate al Mandatario, elementos sublevados dieron la orden de matarlo.

Mensajes explícitos transmitidos por radio a los policías, como "mátenle al Presidente", "maten a Correa", "el man no sale hoy", "mátenlos, boten bala, dispárenle", "embósquenlo", "no dejen salir a ese maldito", "corten el fluido eléctrico", junto a ofensivos calificativos.

Por si fuera poco, Patiño explicó que entre las definiciones de secuestro están la retención por la fuerza y el pedido de rescate para liberarlo, y ambas cosas ocurrieron, pues Correa no podía salir del Hospital de la Policía si no respaldaba sus demandas, un rescate.

Y es que el pretexto de la protesta devenida intento de golpe de Estado, fue la Ley Orgánica del Servicio Público, aprobada el día antes por 103 de los 120 parlamentarios, y cuyo contenido fue manipulado para desinformar a los policías e insubordinarlos.

Ante preguntas del propio Correa a tres delegaciones de uniformados con quienes accedió a conversar mientras estuvo retenido en la habitación del hospital, porque según sus propias palabras, se lo pidieron con respeto, todos confesaron no haber leído la citada ley.

La firme posición de Correa, cuando llegó a primeras horas de la mañana al Regimiento Quito 1 de la Policía, el más importante de la capital, para hablar con los insubordinados, y fue recibido con insultos, agresiones y gases lacrimógenos, la mantuvo en el hospital.

Los intentos fallidos de explicarle a los policías que esa Ley los beneficiaba en sus ingresos en lugar de perjudicarlos, dieron paso a la convicción de que junto a una gran parte de personas desinformadas había en marcha una conspiración para asesinarlo.

Las escenas de Correa enfrentado a pecho descubierto a un verdadero motín, con las armas dadas por su propio gobierno, dieron la vuelta al mundo, junto a su voz al rechazar cualquier negociación y salir de allí con su dignidad intacta de Presidente o como cadáver.

De modo espontáneo el pueblo quiteño se movilizó hacia el Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, para impedir una eventual toma, y el gobierno en pleno se mantuvo firme junto a Correa a quien otra marcha popular con el canciller al frente intentaba rescatar en paz.

Infructuosos los esfuerzos de diálogo y firme el presidente en no ceder ante presiones, fue decretado el Estado de Excepción desde la propia habitación del Hospital, cuando una cadena nacional radio televisiva jugó un papel clave en la derrota final de los golpistas.

La respuesta firme, aunque tardía, del Comando Conjunto fue decisiva, luego de la toma de los principales aeropuertos del país por elementos de la Fuerza Aérea y la Policía Antinarcóticos, financiada antes ésta por Estados Unidos y a los cuales respondía.

El rescate, transmitido en vivo y directo por la cadena televisiva, mostró el intenso combate, donde las fuerzas leales tenían órdenes de no disparar para evitar víctimas del pueblo mientras golpistas y sus francotiradores hacían gala de sus verdaderas intenciones.

Ocho personas muertas, incluyendo un estudiante universitario que pacíficamente apoyaba a su presidente, y más de 200 heridos, fue el saldo de una barbarie que no tendrá perdón ni olvido, pero cuyos autores fueron sólo varios cientos entre 42 mil policías, la mayoría fieles.

Ecuador aportó este 2010 el cuarto intento de golpe de Estado en los últimos ocho años, todos orientados a frustrar los procesos de cambios progresistas en la región, luego de Venezuela (2002), Bolivia (2008) y Honduras (2009)

Con rasgos comunes y elementos propios, en las cuatro tentativas golpistas se destaca la manipulación mediática antes y durante la asonada, la participación de elementos sublevados de los institutos armados y la necesidad del apoyo de militares y policías leales.

Pero también, en todos ellos aparecen hilos que revelan la complicidad silenciosa de Estados Unidos, mediante oficiales entrenados en su tristemente célebre Escuela de las Américas o vinculados de alguna forma a su Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Resalta en los cuatro, la importancia de una temprana movilización popular para sofocar la sublevación, antes de que logren afianzarse las raíces golpistas, como ocurrió en Venezuela, Bolivia y en estos días en Ecuador, que en sólo 12 horas derrotó la intentona

Pero no menos importancia tiene la movilización internacional en rechazo a la ruptura del orden constitucional, rápida y sin brechas lamentables como ocurrió cuando Honduras, estableciendo los países suramericanos una marca difícil de superar.

En pocas horas, los golpistas perdieron la posibilidad de apoyo interno ante un respaldo creciente al gobierno de la Revolución Ciudadana, y recibieron un rechazo rotundo de los mandatarios de todos los países de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Esta intentona fue derrotada, pero mientras existan intereses económicos y políticos empeñados en recuperar el terreno perdido por las conquistas populares y revolucionarias, la amenaza persiste.

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Ecuador.