miércoles, 8 de diciembre de 2010

ARGENTINA: FRAGMENTO TOMO 2 "HISTORIA SAGRADA...

de Flavio Dalostto


Los Hijos de Qom, aguantan toda circunstancia.

Y el guerrero Qom nunca se cansa. Y camina meses detrás de un enemigo, para ser más que él. Y camina días, detrás de un animal alimenticio. Y nunca dice: -Estoy cansado!

Y cuando no tiene que comer, y le crujen los intestinos, habla y canta. Y cuando tiene para comer, come de toda cosa comestible. Y, ¿no se ha visto a un qom comerse un tapir entero, y hasta los huesos, y pedir más.

Y nunca se queja un Qom, y nunca se preocupa demasiado. Y nunca pide, porque conquista todo lo que necesita. Y el Mundo se pone debajo de él, temblando de pavor.

Y un Qom, es un poco menos que un nogüét; pues, es pariente de los dioses.

Y cuando un amigo está en peligro, o cuando es amenazada su familia; un Qom raja los Cielos y conquista los Mundos infernales, para salvar lo que ama.

Y todo el Mundo y todas las naciones, cantan la gloria de la nación más elegante y la más guerrera y la más excelente de toda la Tierra. Y todos los guerreros del Mundo, quieren ser como ellos.

Y no hay nación que se iguale a los Hijos de Qom. Y hasta los dioses han evitado la muerte del cuerpo de algunos, y los han llevado intactos hasta la Ciudad del Cielo.

Y el mismo Qad’ta’á le ha dicho a sus ánjeles: -¿Qué haré con ellos? Si yo no estuviera, ciertamente, gobernarían el Universo con todas sus mujeres-estrellas, y llevarían la bandera de Qom hasta la Frontera de las Existencias.

Y Los Hijos de Qom, nunca tienen miedo, más todos les temen. Y si algún Qom tiene miedo, le grita fuerte al Señor-de-los-Miedos “Te temo, pero me aguanto; porque soy más”.

Y hasta de la más pequeña injuria son vengadores; porque se supo que por una sola palabra insultante, un Qom destruyó una ciudad entera.

Y los Hijos de Qom, nunca admiten persona que se adueñe particularmente del río, ni de la Tierra, ni del bosque; porque cada lugar propicio tiene su Nogüét, y son para compartirlos entre toda la gente; porque a todos, Qad’ta’á hace nacer desnudos.

Y los qompí cruzan los ríos grandes, a saber: el Paraná y el Paraguái y el Uruguái, nadando alegremente, como quien cruza una caminito. Y nadie nada como ellos, en toda la Tierra.