sábado, 11 de diciembre de 2010

ARGENTINA: SOBRE LA MASACRE DE SOLDATTI, CRISTINA REPUDIÓ LA XENOFOBIA

PÁGINA 12 (ARGENTINA)
“Antes de abrir la boca, abramos la cabeza”
En el acto por el Día Internacional de los Derechos Humanos, CFK aludió a los graves hechos de Villa Soldati y replicó a Mauricio Macri por sus críticas a los inmigrantes. Dijo que hay quienes “intentan desgastar a un gobierno”.

Por Adriana Meyer

“Nada le interesa más a esta Presidenta que preservar la vida y el patrimonio de cada argentino. Pero también porque creo en Dios en serio, y porque creo en el Evangelio en serio, sé que no puedo quitarle la vida a nadie para defender algo material, porque cuando te arrebatan una vida nada ni nadie lo puede reparar.” Estas palabras eligió la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para referirse a los violentos enfrentamientos derivados del desalojo de familias que habían ocupado el Parque Indoamericano. La realidad social y climática había cambiado los planes para los festejos del Día de los Derechos Humanos. En el acto, la Presidenta anunció la creación del Ministerio de Seguridad, que ahora quedará separado del área de Justicia y adjudicó la escalada de los incidentes en Villa Soldati a quienes “intentan desgastar a un gobierno”.

Pasada la medianoche, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recibió en la Casa Rosada al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y a miembros de organizaciones sociales representantes de los ocupantes del parque.

Según fuentes del gobierno nacional, el encuentro se realizó a instancias de las propias organizaciones sociales, que pidieron que el Poder Ejecutivo sea garante en una negociación con la administración porteña. Así, llegaron a la Casa Rosada Macri y sus ministros de Seguridad, Guillermo Montenegro, y de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Por el gobierno nacional también estaba el ministro de Interior, Florencio Randazzo. La Presidenta no participó. Diosnel Pérez, del Frente Darío Santillán, y Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, fueron como representantes de los ocupantes.

Durante el acto en Casa Rosada, la Presidenta replicó los argumentos esgrimidos por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, sobre las causas del conflicto, cuando habló de una “inmigración descontrolada”.

“No estoy dispuesta a que la Argentina entre al club de países xenófobos”, aseguró Fernández de Kirchner. Además, pidió “disculpas si algún país hermano se sintió ofendido” y provocó el aplauso de los presentes.

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, la Presidenta homenajeó a personalidades extranjeras y locales por su “incansable lucha”, pero no esquivó pronunciarse sobre los sucesos del Parque Indoamericano, que ayer se cobraron un nuevo muerto. “Hay que hacer muchos esfuerzos y tener mucha paciencia para desactivar los conflictos, aún aquellos que sabemos pueden estar dirigidos, orientados a intentar desgastar un gobierno diciendo que no nos importa la seguridad, tengo mucho dolor en mi alma pero aún puedo razonar y pensar, y en esta fecha tan especial del 10 de diciembre, y el tercer aniversario de mi gestión, no soy ingenua como para no darme cuenta de que esto no sucede por casualidad”, expresó. “Pero mi obligación como Presidenta es llevar paz y tranquilidad, sin palabras ofensivas, sin incitar a la violencia. Y por eso creo en la creación de nuestro Ministerio de Seguridad, del cual dependerán la Policía Federal, la Prefectura y la Gendarmería y el Consejo Federal de Seguridad Interior”. La flamante cartera estará a cargo de la hasta ahora ministra de Defensa, Nilda Garré.

La Galería de los Patriotas Latinoamericanos quedó chica ante tanta militancia, invitados y funcionarios. En el centro, chicos de distintas edades con camisetas del Bicentenario se sentaron al lado de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, e hicieron lo mismo los artistas Gustavo Santaolalla, Ignacio Copani, Luisa Kuliok, Daniel Fanego, Fena della Maggiora, Soledad Silveyra, Arturo Bonín, Gustavo Garzón, Jaime Torres, Víctor Heredia, Andrea Del Boca y Adriana Varela, entre otros. Tenían a su lado unas misteriosas cajitas de madera. A la izquierda se ubicaron los invitados especiales: el juez español Baltazar Garzón, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, Martín Luther King III, y los luchadores por los derechos humanos Otilia Lux de Guatemala, Roberto Cuellar de El Salvador y Naomi Njere Sarudzayi, jurista de Zimbabwe, además de los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA que visitaron el país en 1979, el norteamericano Tom Farer, el chileno Edmundo Vargas Carreño, y el juez colombiano Marco Monroy Cabra. Todos ellos fueron ovacionados cuando los mencionó la locutora. En ese sector se ubicaron el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el canciller Héctor Timerman y el presidente del CELS, Horacio Verbitsky. A la derecha se sentaron el gobernador Daniel Scioli y los miembros del gabinete.

Manteniendo el luto en su vestimenta, ingresó Cristina Fernández y la recibieron con “Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación”. A su lado se ubicaron Hebe de Bonafini (Asociación Madres de Plaza de Mayo) y Estela Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), que también tuvieron su sonora recepción: “Madres de la plaza, el pueblo las abraza”. Tras la entonación del Himno Nacional, cuando algunos de los niños alzaron sus brazos con los dedos en V, la Presidenta entregó el Premio Azucena Villaflor de Vicenti al juez Garzón y el premio Emilio Mignone a Sarudzayi, de la ONG Abogados de Zimbabwe por los Derechos Humanos (ZLHR), tras lo cual fueron homenajeadas con el Premio Bicentenario Bonafini, Carlotto, Angela Boitano (Familiares), Marta Vázquez (Madres Línea Fundadora), Laura Conte (CELS). Cuando Cristina Fernández culminó con la entrega de las estatuillas, hicieron lo propio los nenes y nenas, junto a los artistas, que se pusieron de pie y sacaron una blanca réplica de la Pirámide de Mayo de las cajitas de madera y se la dieron a la Abuela o Madre que tenían al lado. Santaolalla, por ejemplo, se fundió en un abrazo con Adelina de Alaye.

El discurso de la Presidenta comenzó con el sorpresivo anuncio del desdoblamiento del ministerio de Justicia. “La violencia no sirve para crear más seguridad, lo hemos visto en los últimos días, donde puede haberse visto como un ejemplo de mano dura un desalojo que terminó peor de lo que empezó. Esto demuestra, no desde la ideología sino desde los resultados, que frente a cuestiones sociales, inclusive aquellas que admitimos pueden estar siendo manipuladas interesadamente por alguien, quienes tenemos responsabilidad de Estado debemos tener equilibrio, paciencia y articulación que permita evitar más violencia”, fue la primera mención de Cristina Fernández a los gravísimos incidentes de Villa Soldati, que en ese mismo momento recrudecían lejos de la Rosada. “El orden público no puede ser custodiado a partir de vidas humanas, y esto no significa, lo digo como abogada, desconocer el ejercicio del monopolio de la fuerza por parte del Estado, sino tomar cuenta de nuestra historia y de lo que pasó en cada oportunidad en buscó imponer paz con violencia”, definió. En ese momento, la Presidenta recordó las veces que le reprocharon al ex presidente Néstor Kirchner y a ella misma no haber reprimido manifestaciones sociales. “Pagamos costos muy altos por esto”, dijo.

En el sector de los funcionarios se vio a la ministra Garré, de vestido verde brillante, sentarse al tiempo que varios la felicitaban con palmadas. “Somos hijos de inmigrantes, no desciendo de Luis XIV”, dijo, y enumeró las comunidades de países limítrofes que “trabajan laboriosamente y hacen las tareas que los nacionales desprecian”. La Presidenta llamó a la reflexión y pidió “un gran esfuerzo de prudencia, antes de abrir nuestras bocas abramos la cabeza y el corazón”, y pidió “disculpas a algún país hermano si se ha sentido ofendido”. La joven militancia, de La Cámpora y otras agrupaciones, gritó en ese momento “Macri, basura, vos sos la dictadura”, pero la Presidenta les replicó “no hay que ser igual”.

“Siempre las he admirado mucho –dijo mirando a las Madres y a las Abuelas–, no sólo por sus años de lucha sino también porque nunca intentaron recurrir a la violencia, o pedir venganza, o la pena de muerte, al contrario, y eso me hace redoblar mi convicción de que ése es el camino, libertario, democrático, igualitario, que una sociedad civilizada debe tener para buscar justicia. Ustedes son el ejemplo de que la venganza y el odio no sirven.”