lunes, 31 de enero de 2011

ESTADO TERRORISTA DE ISRAEL APOYA A DICTADOR EGIPCIO MUBARAK DESBARRANCÁNDOSE

ABC

Israel se inclina por el mantenimiento de Mubarak en el poder

31-01-2011 / 14:21 h

Ana Cárdenes Jerusalén, 31 ene (EFE).- Israel se inclina por el mantenimiento en el poder del presidente egipcio, Hosni Mubarak, a quién el jefe de Estado israelí, Simón Peres, respaldó hoy al entender que "una oligarquía fanática religiosa no es mejor que la falta de democracia".

Sobre el terremoto político que vive Egipto desde hace una semana, el presidente Peres no ha ocultado su posición y ha dejado claro que Israel "siempre ha tenido y tiene gran respeto por el presidente Mubarak".

"No decimos que todo lo que haga sea correcto, pero hizo una cosa de la que le estamos agradecidos: mantener la paz en Oriente Medio", dijo esta mañana durante una ceremonia de recepción de credenciales a nuevos embajadores en su residencia oficial.

Peres remarcó que "la gente piensa que la democracia es sólo un título, pero es mucho más que eso. También significa paz y libertad", informa el diario israelí "Jerusalem Post".

Las declaraciones del jefe del Estado coinciden con la difusión por los medios locales de presiones de Israel a sus socios occidentales para que bajen el tono de sus críticas al régimen de Mubarak, que el pueblo egipcio y la oposición tratan de derrocar.

Fuentes oficiales no identificadas citadas por el periódico "Haaretz" indicaron que el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí envió el sábado un comunicado a sus embajadas en EEUU, Canadá, China, Rusia y varios países europeos para pedir a los embajadores que hagan hincapié ante las autoridades locales respectivas de la importancia que para Israel tiene la estabilidad en Egipto.

Portavoces de Exteriores y de la Oficina del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, contactados por Efe declinaron confirmar esa información.

Los analistas israelíes señalan que la caída de Mubarak podría poner en peligro los Acuerdos de Camp David que Egipto firmó con Israel en 1978 y la posterior suscripción del Tratado de paz bilateral en 1979, sobre todo si tuviese como consecuencia el ascenso al poder de los islamistas Hermanos Musulmanes, que gozan de amplio apoyo social.

Israel ve a Mubarak como el garante de la paz en su frontera sur, además de un apoyo clave para mantener el bloqueo a la franja de Gaza y el aislar al movimiento islamista palestino Hamás.

Buena parte de los medios israelíes atacaban hoy con dureza en sus páginas de opinión a la Administración del presidente estadounidense, Barack Obama, al entender que ha dado la espalda a su aliado en El Cairo en vez de apoyarlo para garantizar la estabilidad regional.

"Obama ha echado (a Mubarak) a los perros. Le ha abandonado en un acto de imbecilidad y total falta de entendimiento", criticaba con dureza en las páginas del diario "Yedioth Aharonot" el periodista Eitan Haber.

En palabras de un alto cargo israelí citado por el rotativo "Haaretz", "los (norte)americanos y los europeos se están dejando llevar por su opinión pública y no están tomando en cuenta sus intereses reales".

"Aunque critiquen a Mubarak tienen que hacer que sus amigos sientan que no están solos. Jordania y Arabia Saudí están viendo las reacciones de Occidente, cómo todo el mundo está abandonando a Mubarak, y eso tendrá serias implicaciones", advirtió.

Uno de los mayores temores de Israel es que las revueltas egipcias, que siguen la estela de las tunecinas, alcancen también a Jordania, debilitando el régimen del rey Abdalá II, cuyo país junto con Egipto son los únicos árabes que reconocen a Israel.

En Israel no se descarta tampoco el riesgo de que la ira popular se extienda a los territorios palestinos ocupados, con protestas contra el moderado presidente Mahmud Abás.

La reciente designación del general Omar Suleiman como vicepresidente egipcio y, por tanto, posible sucesor presidencial, ha sido bienvenida en Israel, que ha mantenido con el general cercanas relaciones de cooperación en materia de Defensa.

Pero el rumbo que siguen las protestas egipcias no permite dar por hecho que la continuidad del régimen esté garantizada ni tampoco que Israel pueda seguir teniendo en el futuro en El Cairo a su principal aliado regional. EFE