martes, 18 de enero de 2011

TUNEZ: EL PUEBLO NO ACEPTA QUE LO TOMEN POR TONTO

PÁGINA 12 (ARGENTINA)

El gobierno de Túnez, cerca del colapso

Un grupo de opositores se retiró del flamante gobierno y el primer ministro tuvo que ser convencido de que no renunciara. El presidente Zine El Abidine Ben Ali huyó el viernes, después de semanas de protestas en las calles.

Por Kim Sengupta *

Desde Túnez

Toda esperanza de estabilidad política en Túnez desapareció ayer con el nuevo gobierno de “unidad nacional” al borde del colapso, un día después de haberse formado, en medio de continuos choques entre la policía y los manifestantes que exigen que se borre todo vestigio del ex régimen opresivo.

Un grupo de políticos de la oposición –convocados el lunes para formar un gobierno, para tratar de aplacar a los enojados manifestantes– se retiró en una atmósfera de incertidumbre dentro del liderazgo. Hubo informes de que Mohamed Ghannuchi, el primer ministro, tuvo que ser persuadido para que no renunciara. Las retiradas no evitaron el constante desenvolvimiento de la coalición después de las ruidosas exigencias, desde las filas de la oposición, de que sus líderes no deberían servir en el mismo gobierno con aquellos que habían trabajado previamente bajo el ex presidente Zine El Abidine Ben Ali, quien huyó el viernes después de semanas de protestas en las calles contra su gobierno corrupto.

Las primeras tres renuncias fueron de ministros de segunda línea, pero fueron seguidas por la del ministro de Salud, Mustafá Ben Jaafar. Otro importante líder de la oposición, Ahmed Ibrahim, el ministro de Educación Superior también amenazó con irse a no ser que los miembros del gabinete del antiguo régimen renunciaran al partido gobernante, la Asamblea Constitucional Democrática (RCD), y devolvieran cualquier propiedad que hubieran adquirido durante sus funciones. Las exigencias de ayer obligaron a Ghannouchi –primer ministro desde 1999 bajo Ben Ali y símbolo de ex régimen– a la última de una serie de concesiones, cuando él y el presidente renunciaron a su partido.

Sin embargo, las promesas que Ghannouchi hizo de introducir las reformas más amplias en la historia del país y de quitar las leyes represivas de los tiempos de Ben Ali, no bastaron para aplacar la furia en las calles, mientras los manifestantes blandían palos de pan para quejarse por la falta de alimentos.

Hubo enfrentamientos alrededor del centro de la ciudad y la policía usó gases lacrimógenos y cachiporras para dispersar a los manifestantes y los choques que continuaban en las veredas. Las protestas se están desplegando con grupos profesionales que ahora toman parte de la acción organizada, a pesar de las concesiones hechas por el Ejecutivo el lunes de liberar a los prisioneros políticos y levantar las restricciones sobre un importante grupo de derechos humanos.

Entre los que marchaban ayer se encontraban médicos y enfermeras, mientras que los periodistas de un grupo que maneja dos de los diarios más importantes, La Presse y Essahaba, tomaban las oficinas. Mientras la policía disparaba gas lacrimógeno en una manifestación en Túnez, un manifestante, Ben Tahar Saumi, un profesor de medicina, dijo: “La policía no entiende. Se terminaron los días en que nos podían aterrorizar por la fuerza. Las manifestaciones deben continuar, eso hace que nos convirtamos nuevamente en una sociedad normal”.

Sin un final inmediato a los conflictos, hubo sugerencias de que el ejército podría llenar el vacío político. Los tropas mantuvieron una presencia de bajo nivel en el centro de Túnez, pero hubo informes de que ciertas unidades se dirigían para reforzar las posiciones en los caminos de entrada en la ciudad.

El jefe del ejército, general Rachid Ammar, no había dado una indicación pública de que quisiera jugar el rol de manejar el país, y se ha negado a comentar la creciente popularidad en una página de Facebook titulada “General Rachid Ammar Presidente”. Pero el general ha sido un importante actor en los hechos recientes y se dice que es uno de los que persuadió al ex presidente de 74 años, Ben Ali, para que se fuera al exilio. Sin embargo, la oposición dice que cualquier intervención de las fuerzas armadas corre el riesgo de ser una recurrencia de las dos décadas del reino de Ben Ali apoyado por las fuerzas armadas.

Ahmed Bouazzi, un miembro líder del Partido Democrático Progresivo de la oposición, dijo: “Tenemos tres posibilidades. La primera es el caos completo de Somalia; la segunda es un golpe militar después que llega un salvador a rescatarnos del caos y dura 23 años. La tercera posibilidad es trabajar con la gente que está a cargo del Estado ahora y prepararnos para unas elecciones limpias”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.