sábado, 12 de febrero de 2011

ARGELIA: MANIFESTACIÓN CONTRARIA A DICTADOR BUTEFLIKA

SWUISSINFO

Argelia reprime una protesta inspirada en Egipto

Argelia reprime una protesta inspirada en Egipto

ARGEL (Reuters) - Unas 50 personas gritaban eslóganes antigubernamentales en una plaza de la capital argelina el sábado, pero estaban rodeados por cientos de policías que trataban de contener cualquier intento de protagonizar una revuelta al estilo egipcio.

Grupos opositores al Gobierno convocaron una protesta masiva para demandar un cambio democrático y empleo, pero la mayoría de los residentes se mantuvieron alejados y miles de policías antidisturbios fueron trasladados a la capital para reforzar la prohibición de manifestarse.

"Lamento decir que el Gobierno ha desplegado una enorme fuerza para prevenir una manifestación pacífica. Esto no es bueno para la imagen de Argelia", dijo Mustafá Bouachichi, líder de la Liga de Derechos Humanos que colabora en la organización de la protesta.

La protesta no contó con el respaldo de los principales sindicatos, los mayores partidos opositores o los grupos radicales islamistas, que fueron ilegalizados a principios de los años 90 pero cuentan con una gran influencia entre las bases.

El pequeño grupo de manifestantes en la plaza del 1 de mayo, cerca del centro de la ciudad, gritaba "¡Fuera Buteflika!" - en referencia al presidente argelino - y mostraban copias de una portada de un periódico en la que se leía el titular "Mubarak ha caído".

La dimisión del presidente egipcio Hosni Mubarak y el derrocamiento el mes pasado del líder tunecino han sacudido al mundo árabe y han llevado a muchos a preguntarse qué país podría ser el siguiente en una región donde la norma es una mezcla explosiva de gobierno autoritario e ira popular.

Una revuelta generalizada en Argelia podría tener consecuencias en la economía mundial porque es un importante exportador de gas y petróleo. Pero muchos analistas dicen que es poco probable que se produzca, porque el Gobierno puede utilizar su riqueza energética para resolver la mayoría de las quejas.

Cuando un puñado de manifestantes llegaron a la plaza del 1 de mayo dos horas antes lo previsto, la policía detuvo a unos pocos y rodeó al resto. Un organizador, Fodil Boumala, envió a Reuters un mensaje de texto donde indicaba que estaba detenido en una comisaría local de policía.

Un pequeño grupo de contrarios a la manifestación gritó "¡Queremos paz, no caos!" y "¡Argelia no es Egipto!".

PRESENCIA POLICIAL

Un helicóptero de policía sobrevolaba el vecindario y unos 200 agentes con cascos y armados con porras estaban desplegados en la plaza. Decenas de vehículos policiales estaban aparcados en las inmediaciones.

Unos 20 bomberos estaban en alerta para evitar que ninguna persona tratara de quemarse a lo bonzo, ya que la revuelta tunecina comenzó cuando Mohamed Bouazizi se inmoló el 17 de diciembre protestando contra el Gobierno. Varios argelinos han seguido su ejemplo desde entonces.

Miles de policías más estaban de servicio en otros puntos de Argel, una ciudad densamente poblada situada en una colina con vistas al Mediterráneo.

Los organizadores de la protesta - que dicen que se inspiraron en parte en lo acaecido en Egipto y Túnez - dijeron que la policía estaba echando a los ciudadanos antes incluso de que pudieran sumarse a la marcha, o a protestas paralelas organizadas en otras ciudades.

Cerca de la plaza Kennedy, a unos tres kilómetros del centro, la policía superaba al número de residentes. Los agentes vagaban vestidos con sus uniformes antidisturbios, bebían café, fumaban y leían periódicos.

Otros países árabes han sentido las ondas de las revueltas en Egipto y Túnez. El rey Abdalá de Jordania sustituyó a su primer ministro tras protestas mientras que en Yemen, el presidente Ali Abdalá Saleh prometió a sus oponentes que no se presentaría a un nuevo mandato.

"Deben permitir a los argelinos que se expresen libremente y se manifiesten en Argel y otros lugares", dijo el grupo Amnistía Internacional en un comunicado.

"El Gobierno dice que ha rechazado la protesta por una cuestión de orden público, no porque trate de reprimir a la disidencia. El Ejecutivo asegura estar trabajando duro para crear puestos de trabajo y construir nuevas casas, y ha prometido más libertades democráticas.