miércoles, 2 de febrero de 2011

EGIPTO AL BORDE DE UN BAÑO DE SANGRE POR DICTADOR MUBARAK

ABC

La presión sobre Mubarak crece tras una jornada sangrienta

Al menos tres personas murieron y más de 1.500 resultaron heridas en los enfrentamientos registrados ayer en El Cairo

Día 03/02/2011 - 02.36h

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La lucha continúa en Egipto

Al menos tres personas han muerto y más de 1.500 han resultado heridas por los enfrentamientos registrados ayer en El Cairo -en la plaza Tahrir y sus inmediaciones- entre simpatizantes y detractores del presidente egipcio, Hosni Mubarak, según los últimos datos difundidos por el Gobierno y los médicos que trabajan en la zona.

El ministro de Sanidad, Ahmed Farid, confirmaba a la cadena Al Arabiya la cifra de tres fallecidos y situaba el número de heridos en 611. Sin embargo, una médico de un hospital de campaña instalado junto a la plaza elevaba este balance a 1.500 heridos. La mayoría de estas víctimas presentaban daños por golpes con piedras, ladrillos o barras de metal, explicaba la doctora Mona Mina, que trabaja en una clínica provisional instalada junto a la mezquita Omar Makram. En este balance figura un gran número de personas con heridas leves, añadía.

Los defensores de Mubarak atacaron ayer a los manifestantes opositores con látigos, piedras y palos, mientras que los detractores del presidente respondieron igualmente con piedras y otros objetos, en unos combates que han convertido El Cairo en una zona de guerra en la que apenas se dispone de informaciones oficiales. Hasta la plaza Tahrir, epicentro de las protestas contra el régimen, se desplazaron también personas montadas a caballo o incluso en camello para golpear a los allí presentes, en una amalgama en la que se hacía imposible distinguir de qué parte estaban quienes atacaban o respondían a estos ataques.

Los manifestantes anti Mubarak denunciaron que en los ataques participaron policías vestidos de paisano, algo que el Gobierno ha negado. Un médico presente en la plaza Tahrir declaró a Al Arabiya que hay personas con huesos rotos que han sido atendidas en la propia plaza, e incluso confirmó la existencia de cadáveres. Uno de los manifestantes opositores, de nombre Azza, indicó a la BBC que había muchos heridos "cubiertos de sangre" y que algunas personas lanzaban "piedras muy, muy grandes". Algunos manifestantes se subieron a azoteas de edificios para atacar desde arriba a las personas que se congregaban en las calles.

El Ejército, al margen

Entretanto, el Ejército egipcio ha optado por no intervenir y, aunque se llegó a decir que los militares habían disparado al aire para evitar enfrentamientos, la propia institución negó posteriormente este punto. Su implicación se habría limitado a utilizar mangueras para apagar los fuegos provocados por los cócteles molotov, parte de los cuales cayeron en el Museo Egipcio.

De hecho, el Ejército pidió por la mañana a los miles de manifestantes que siguen reclamando la salida del presidente que "vuelvan a sus hogares". "Vosotros comenzasteis esto saliendo a la calle a expresar vuestras demandas y vosotros sois los únicos capaces de restaurar la normalidad", señaló un portavoz militar. "Vuestro mensaje ha sido recibido (...), vuestras demandas son conocidas", añadió, asegurando que el Ejército "está aquí para proteger al país por vosotros". "No por el poder, sino por amor a Egipto (...), es hora de volver a la normalidad", insistió.

Un régimen "criminal"

El líder opositor Mohamed El Baradei acusó al Gobierno de utilizar "tácticas de amedrentamiento" y denunció que los enfrentamientos entre los manifestantes de la oposición y los "matones" del presidente demuestran el carácter "criminal" del régimen de Hosni Mubarak. "Estoy extremadamente preocupado, esto puede ser otro síntoma, u otro indicio, de los actos criminales de un régimen criminal", declaró El Baradei a BBC Radio. "Mi temor es que esto se convierta en una sangría", añadió el dirigente opositor.

La coalición opositora de la que forman parte entre otros los Hermanos Musulmanes y el El Baradei hizo un llamamiento a continuar las protestas y dejó claro que solo negociará con el vicepresidente, Omar Suleiman, cuando el presidente dimita. "Llamamos a todas las personas a que sigan protestando en la plaza Tahrir y pedimos a todo el mundo que participe en el 'Viernes de la Partida', para marchar desde todas las provincias en Egipto a la plaza Tahrir de El Cairo, la Asamblea del Pueblo y la sede de la televisión", animó la coalición opositora a través de su portavoz, Mustafá Naggar.

Mientras tanto, la presión ejercida desde Washington sobre el régimen de Mubarak se intensifica. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, conversó ayer con el vicepresidente de Egipto, Omar Suleimán, para condenar la violencia en El Cairo y pedir que se investiguen los hechos y se sancione a los responsables. Clinton aprovechó la conversación para reiterar a Suleimán el mensaje que le transmitió el presidente de EEUU, Barack Obama, a Mubarak de que la "transición debe comenzar ya", según resaltó el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

"No sabemos quién soltó a esos matones en las calles de El Cairo. Han sido identificados como partidarios del Gobierno, pero sean quienes sean, tienen que rendir cuentas" por la violencia, manifestó Crowley. "Esto ha sido un claro intento de intimidar a los manifestantes, dijo el portavoz. "Ahora es el momento en el que el Gobierno tiene que dar pasos significativos, serios y concretos para demostrar que se está dirigiendo hacia unas elecciones y a la gobernabilidad democrática que exigen los egipcios", agregó.

Por su parte, el senador republicano y ex candidato presidencial de EEUU, John McCain, ha afirmado que es hora de que Mubarak dimita. McCain se convierte así en el primer político estadounidense que pide abiertamente la renuncia del gobernante árabe. "Lamentablemente ha llegado la hora de que el presidente Mubarak dimita y ceda el poder. Está en los mejores intereses de Egipto, su pueblo y sus fuerzas militares", ha escrito McCain en su cuenta en Twitter.