jueves, 3 de febrero de 2011

EGIPTO: GENOCIDA MUBARAK BAÑA EN SANGRE A SU PROPIO PUEBLO MIENTRAS EEUU CALLA. HAY GUERRA CIVIL

LA VANGUARDIA

Grupos violentos y armados toman el control de El Cairo

Todo indica que se prepara una ofensiva contra los opositores para la que no se quieren testigos | Los partidarios de Mubarak acosan a la prensa, requisan cámaras y obligan a los medios a abandonar la céntrica plaza, donde permanecen concentradas 60.000 personas | El caos se impone en la capital egipcia, donde varios tanques se acercan a la plaza Tahrir disparando salvas intimidatorias

Internacional | 03/02/2011 - 05:00h | Actualizada a las 05:58h

Gemma Saura. Enviada especial

El Cairo

La escalada de la violencia en Egipto es imparable: El Cairo es ya una zona de guerra. Numerosos grupos violentos y armados han tomado por completo el control de la ciudad, y han fijado a la prensa internacional como objetivo primario. Los periodistas están siendo forzados a volver de la plaza Tahrir a sus hoteles, no sin antes ser intimidados, y sus cámaras requisadas. La persecución por parte de los partidarios de Mubarak llega hasta los mismos hoteles. Ya no quedan cámaras en la emblemática plaza de la capital egipcia, y tampoco se admiten en los alrededores: seis periodistas de TV3 han sido detenidos mientras grababan, en las afueras de El Cairo, un reportaje para el programa '30 minuts'.

De esta forma, no quedarán testigos para la –todo apunta a que sucederá así- ofensiva contra los 60.000 opositores al régimen que aún resisten en la plaza. Algunos tanques ya se acercan a la plaza, disparando salvas intimidatorias con su artillería. Anoche murieron cinco de ellos, que deben sumarse a las tres nuevas muertes registradas hoy, informa Efe.

A lo largo de toda la ciudad, los partidarios del 'Rais' de Egipto han instalado barricadas y se han hecho con el control de la ciudad. Por la ciudad circula una presunta policía secreta –hombres fornidos y organizados- que se niega a identificarse y que persigue a todo el que sea extranjero. Muchos son metidos en un coche y enviados a su hotel, en un trayecto demencial: esos mismos grupos, metros más adelante bloquean al coche, agraden al conductor, si se trata de un taxi, y tratan de sacar a los ocupantes del vehículo. La amenaza es constante. Por supuesto, el pasaporte y las cámaras tienen que pasar por las manos de los partidarios de Mubarak.

El Cairo se ha convertido en una ciudad sin autoridad: apenas hay Policía y el Ejército se mantiene al margen del conflicto.

Mientras tanto, los opositores esperan en la plaza Tahrir. "Estamos dispuestos a luchar hasta morir", ha dicho uno de los manifestantes.