sábado, 26 de febrero de 2011

LIBIA: ¡ALERTA QUE CAMINA, LA ESPADA DE BOLIVAR EN EL ÁFRICA BEDUINA!

por Flavio Dalostto

Los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han expresado su solidaridad con el genocida libio Gadafi. Es, más allá de un triste precedente moral, un error político de gravedad insondable. La alianza natural del Socialismo es con los Pueblos y no con sus dictadores; aunque con éstos se hayan lubricado negocios millonarios. Esos millardos están impresos con sangre de Libia, es dinero sucio y no podemos aceptarlo.

Los ojos de Fidel, de Ortega y parece tambén de Chávez miran con ojos de Siglo 20, una mirada fría heredada del tiempo en que el mundo se dividía entre los regímenes del capitalismo privado en Occidente y los regímenes del capitalismo estatal en Oriente. Al fin y al cabo, todos eran capitalistas. Los Pueblos? Bien, gracias. Pero resulta que estamos en el Siglo 21, que empezó el 1ro de enero de 1994, en las montañas de Chiapas cuando un comandante enmasacarado, el "Zorro" de este tiempo, se levantó con un puñado de indios-guerrilleros frente al ALCA.

A nadie escapa que Estados Unidos y la OTAN quieren el petróleo libio, y si pudieran harían un campamento de esclavos en ese país del norte africano. No serían mejor que Gadafi, que ha hecho de Libia un gigantesco cementerio en el desierto. Colonia o Cementerio. No hay grandes opciones, cuando según los tres referentes latinoamericanos del comunismo cubano, del sandinismo y del bolivarianismo, debemos elegir a Lucifer, pero no a Satanás. Ellos están errados, sus simpatizantes más aún. No estamos obligados a optar. No es mejor el bombardeo criminal del genocida Obama sobre Afganistán e Irák, que el bombardeo criminal del genocida Gadafi sobre Libia. No es mejor el caprichoso Mubarák con sus 70.000 millones de dólares, que el demente Gadafi con sus 30.000 millones de dólares solo en Londres. Apestan. Hieden a podrido, por igual.

Uno puede perder o ganar, pero debe aferrarse a los principios, sobre todo en tiempos de duda. En medio de la neblina, hay que agarrarse de algo firme. Los tres gobiernos mencionados le han dado la espalda al Pueblo Libio y han olvidado los principios que originaron la revolución. Hoy la Revolución es la oposición popular nostalgiosa de una Libia monárquica que jamás conocieron y Gadafi es la reacción conservadora de una Libia "revolucionaria" que conocen demasiado.

Este apoyo incondicional de Fidel, Ortega y Chávez al carnicero del Magreb, traerá consecuencias nefastas para los Procesos de Cambio emprendidos en América Latina y un descrédito sin precedentes para el ALBA, como así también para la cadena de información TELESUR, a quien habíamos imaginado como alternativa a la Voz del Imperio, la CNN. La Derecha más rancia y conservadora se agita nuevamente en Santa Cruz de la Sierra, en Managua y en Caracas, oxigenada por el inexplicable apoyo tácito del canciller venezolano Nicolás Maduro, al bombardeo de Gadafi sobre civiles desarmados.

Tal vez la "espada de Bolivar", cuya réplica recibió el pueblicida Gadafi de manos de Chávez, en 2009, sí está dignificada en manos del mayor criminal libio. Tal vez, la espada de Bolivar, que "camina viva por América Latina", saltó al África y ahora está liberando a Libia y a África de Ben Alí, Mubarák, Gadafi y Saléh. Tal vez Chávez hundió a Gadafi al regalarle la espada del Libertador. ¡Gracias Chávez! Esta vez, la metáfora grandilocuente se hizo verdad y la espada bolivariana se hunde en la yugular del genocida. Como la exálibur del rey Arturo, la espada de Bolivar solo la puede poseer un rey legítimo. Gadafi no lo es.

Tal vez el apoyo a Gadafi era una cuestión más simple. Tal vez era la solidaridad entre gobiernos que aspiraban a su eternidad. Pero la Historia es una culebra escurridiza, o mejor una puta mal pagada, que cuando creemos que la tenemos bien montada, se nos escapa con otro.

La Historia me absolverá tal vez de todo, menos de apoyar la masacre del Pueblo Libio.