sábado, 26 de marzo de 2011

ARABIA SUDITA: JÓVENES CHIITAS PROTESTAN EN QATIF, CORAZÓN PETROLERO, EN SOLIDARIDAD CON INVADIDO BAHREIN

REUTERS

Protestas chiitas suben en A.Saudita por crisis Bahréin

sábado 26 de marzo de 2011 09:02 GYT
 

Por Cynthia Johnston
QATIF, Saudi Arabia (Reuters) - Tras la intervención militar de Arabia Saudita en Bahréin, cientos de jóvenes chiitas han iniciado una serie de marchas por una calle comercial en la ciudad saudita de Qatif, cerca del corazón de la industria petrolera del reino.
"Con nuestra sangre y alma nos sacrificamos por ti, Bahréin", cantaban mientras caminaban, según videos de una reciente protesta publicados en internet. Algunos usaban bufandas para ocultar sus rostros. Otros agitaban banderas bahreiníes.
"La gente está en desbordada. La gente está hablando de huelgas, de manifestaciones y oraciones para ayudar a los bahreiníes", dijo a Reuters un activista chiita por teléfono, pidiendo no ser nombrado por temor a ser arrestado.
Las protestas se llevaron a cabo debido a que la semana pasada Arabia Saudita, el principal exportador de crudo del mundo y primera potencia del Golfo Pérsico, decidió enviar tropas a Bahréin para sofocar manifestaciones de la mayoría chiita en la monarquía gobernada por sunitas.
La oposición en Bahréin calificó el envío de tropas como una declaración de guerra.
Arabia Saudita, que afronta sus propias protestas, teme que una sostenida revuelta en el vecino Bahréin aliente a su propia minoría chiita, que hace mucho se queja de ser objeto de discriminación sectaria, acusación que Riad niega.
La intervención militar, no obstante, sólo parece haber profundizado el resentimiento chiita en el reino, donde entre un 10 y un 15 por ciento de los 18 millones de ciudadanos sauditas son chiitas.
El importante clérigo chiita saudita Hassan al-Saffar ha llamado a los líderes del Golfo Pérsico a hallar una solución política.
Los sauditas chiitas, inspirados por las protestas a favor de la democracia en el mundo árabe que derrocaron a líderes en Egipto y Túnez, han realizado esporádicas marchas en un puñado de ciudades del este en las últimas tres semanas.
"Antes del comienzo de la revolución en Túnez, la gente se sentía más bien incapaz de hacer una diferencia. Ahora sienten que sí pueden cambiar las cosas", dijo el activista Tawfiq al-Seif.
Pero la intervención saudita en Bahréin ha redoblado la apuesta sin que se haya afianzado siquiera un movimiento de protesta más amplio. Las escenas de protestas recientes contrastaron mucho con marchas previas, enfocadas en reclamos limitados como la liberación de detenidos de larga data.
En esas primeras protestas, mujeres en túnicas negras sostenían rosas en alto y los hombres agitaban la bandera nacional saudita, según se pudo ver en videos.
"Libertad para nuestros prisioneros", decía un cartel. "La justicia es nuestro pedido", rezaba otro.
DIVISIONES
Durante el día, Qatif es un lugar de contrastes. En las líneas medias revolotean flores blancas cuidadosamente plantadas y las residencias de lujo con muros de piedra decorados contrastan con los edificios de departamentos de bloques de hormigón a la vista con pintura descolorida.
"Todo está bien. Estamos bien", dijo un hombre, cuando se lo consultó por la situación en Qatif en una calle principal donde han ocurrido protestas, hablando a la vista de la escolta gubernamental.
Pero los activistas dicen que existe un significativo resentimiento, que proviene de las sensaciones de desigualdad por parte de chiitas que quieren una mejor infraestructura en sus ciudades, un mejor acceso a los empleos y ser tratados como iguales en el reino dominado por sunitas.
"No hace falta escucharlo de un chiita, ellos son discriminados (...) Nunca hemos tenido un ministro chiita. Nunca hemos tenido un vice ministro que sea chiita", dijo Ibrahim al-Mugaiteeb, director de Human Rights First Society.
Los activistas dicen que en las últimas semanas ha habido intentos de diálogo y varios destacados chiitas dijeron esperar que sus áreas estén entre las beneficiadas por lo distribuido por el Rey Abdullah.
El rey saudita ofreció hace una semana 93.000 millones de dólares en fondos para vivienda, mejoras en seguridad y reforzamiento de la policía religiosa, después de anunciar el mes pasado un paquete de medidas económicas por 37.000 millones de dólares para aliviar las tensiones sociales.
Pero no hubo novedades de cambios en el gabinete, que algunos activistas chiitas esperaban que pudiese incluir a nuevos y más jóvenes ministros más dispuestos a atender sus exigencias políticas.
Sin embargo, las divisiones estaban claramente presentes entre jóvenes chiitas que piensan que la solución provendrá de la calle y aquellos pertenecientes a la generación más adulta, a quienes les gustaría seguir en el camino más lento hacia la reforma por medio del diálogo.
Los manifestantes se quejan de que las autoridades a veces los han reprimido con dureza, incluyendo disparos al aire para dispersar protestas y arrestos. El otro bando dice que los jóvenes están siendo injustificadamente impacientes.
"La gente, especialmente los jóvenes, no valoran la seguridad y la estabilidad. Estas tienen un enorme valor", dijo Adeeb Alkhunaizi, un ingeniero petrolero de Qatif que trabaja para el Gobierno.
El jeque Wajeeh al-Awjami, un juez chiita de la ciudad que ha exigido el fin de las protestas callejeras, dijo que unos jóvenes irrumpieron en su segunda casa por la puerta para luego incendiarla, después de enviarle mensajes de texto lamentándose por su oposición a las manifestaciones.
En su casa, una residencia con una fuente, piscina cubierta y árboles de moras, los trabajadores despejaban las ruinas calcinadas de las habitaciones donde había colapsado el techo.
"Cuando el Rey Abdullah regresó del exterior (...) él nos prometió que nos daría muchos beneficios. Dijo que nos daría lo que quisiéramos. Los jóvenes no quieren esperar", sostuvo el jeque.
(Escrito por Cynthia Johnston; Editado en español por Marion Giraldo)