sábado, 26 de marzo de 2011

LIBIA: REVOLUCIONARIOS TOMAN CIUDAD DE BREGA. TROPAS DE DICTADOR GADAFI RETROCEDEN ATACADOS POR AVIONES IMPERIALES

ABC (ESPAÑA)

Los rebeldes anuncian la toma de Brega y recuperan Ajdabiya

Los bombardeos aliados permiten el avance de las fuerzas anti -Gadafi hacia los campos petrolíferos«¡Gracias a Dios, primero, y a Sarkozy después!», bromean

Día 27/03/2011
Los rebeldes anuncian la toma de Brega y recuperan Ajdabiya
La liberació





















M. AYESTARÁN 
Rebeldes se aúpan en un carro de combate del Ejército de Gadafi en la puerta oeste de Ajdabiya. Los aviones aliados se emplearon a fondo y acabaron con la resistencia de las fuerzas gadafistas que desde hacía una semana controlaban los accesos a esta ciudad situada 160 kilómetros al sur de Bengasi, una posición estratégica en la que se hicieron fuertes tras el primer ataque aliado que abortó sus planes de tomar la capital rebelde.
Ni los disparos al aire en señal de alegría, ni el estruendo de los cláxones, ni los niños subidos a los tanques abandonados haciendo el gesto de la victoria con los dedos podían distraer a los presentes del espectáculo macabro de decenas de cuerpos de soldados del régimen chamuscados en la puerta oeste de la ciudad. La salida hacia Trípoli que los gadafistas intentaron proteger hasta el último momento, pero de la que tuvieron que huir ante la lluvia de fuego aliado. El Ejército de Gadafi quedó reducido a cuerpos calcinados en el interior de los blindados y cadáveres desmembrados por la potencia de los impactos. Los menos descansaban enteros mirando al cielo cubiertos de polvo y arena como durmientes a los que los vencedores tapaban y descubrían para hacerles fotografías.

«Atacaban ambulancias»

Trípoli informó a media mañana de la retirada de sus fuerzas de Ajdabiya y acusó a la coalición de respaldar a los rebeldes en lugar de ocuparse exclusivamente de proteger a la población, según denunció el viceministro de Exteriores que no se refirió a los ataques de sus hombres contra el hospital de Ajdabiya, mezquitas o casa particulares a lo largo de la semana.
Las fuerzas rebeldes también aseguraron haberse hecho con posiciones cercanas a la ciudad de Brega. De hecho, un portavoz rebelde, Shamsiddin Abdulmolah anunció anoche que «Brega está al 100 por 100 en manos de las fuerzas de liberación», según Ep. Además, la televisión estatal Al Jamahiriya anunció anoche que aviones de combate aliados habrían atacado zonas militares y civiles de Sabha, localidad situada al sur de Trípoli.
Naji Muftah ha vivido la última semana dentro del centro sanitario que ayer a primera hora evacuó a todos los heridos a Bengasi y Tobruk. «Ha sido horrible, atacaban las ambulancias y no podíamos evacuar a nadie», recuerda mientras muestra los desperfectos causados por el impacto de un cohete en la planta superior del centro. En su barrio de Sabiet las casas de las familias Daud, Sahati y Shafi son puro escombro. «Menos mal que sacamos a las mujeres y niños a tiempo», señala Naji cuya familia permanece en una aldea del norte y a la que no piensa traer de vuelta «hasta que la situación se normalice y volvamos a tener agua y electricidad».
Unas manzanas más allá un grupo de vecinos grita. La mezquita del barrio es un auténtico colador y la alfombra destinada al rezo está cubierta de excrementos y restos de comida. «Es peor que Hitler, no respeta nada, ni siquiera los lugares sagrados», lamenta en voz alta el sheikh Ahmed Ibrahim, estrella televisiva de la cadena iraquí Al Hurra y enviado especial al frente para hacer un reportaje sobre los desperfectos en los templos. Del minarete cuelga ahora la bandera tricolor revolucionaria y la gente se esmera en la limpieza del lugar porque «llevamos dos viernes sin poder orar en comunidad. Cada vez que lo intentábamos empezaban a dispararnos», apunta Walid Shafi, hijo único varón de su familia y por tanto, «como dice el Corán», exento de ir al frente.
La noticia de la liberación se difundió con rapidez. El desánimo de días pasados se convirtió en euforia y miles de coches colapsaron la carretera que une Bengasi con Ajdabiya. «¡Gracias a Dios, primero, y a Sarkozy después!», bromeaban los rebeldes mientras cargaban en sus furgonetas la munición abandonada por los gadafistas.