jueves, 3 de marzo de 2011

LIBIA URGENTE: A PESAR DE BOMBARDEO CONTRA SU PROPIO PUEBLO, LA REVOLUCIÓN GANA TERRENO CONTRA DICTADOR GADAFI

EL PAÍS (ESPAÑA)

Las fuerzas rebeldes avanzan hacia el oeste de Brega

La aviación del dictador bombardea el aeropuerto de la ciudad petrolera y otra posición rebelde en Ajdabiya.- Los opositores capturan a varios mercenarios

JUAN MIGUEL MUÑOZ | Ajdabiya (Enviado especial) 03/03/2011

Las fuerzas rebeldes han hecho avanzar su línea de frente hasta el oeste de Brega, donde lograron ayer repeler los ataques de las fuerzas leales a Gadafi, y han capturado a varios mercenarios que trabajaban para el mandatario libio. Después, las fuerzas disidentes han mostrado al corresponsal de Reuters a tres jóvenes africanos -que aparentaban tener unos 20 años de edad- detenidos en la localidad de Al Uqayla y que tenían pequeños maletines. Los dos arrestados por la oposición parecían intimidados y atemorizados por los rebeldes. "Han admitido que eran mercenarios. El que habla árabe lo admitió", ha explicado el voluntario de los rebeldes Salah Zwei, después de que los dos supuestos mercenarios fueran introducidos en un vehículo para ser trasladados a Ajdabiya. Por tanto, el Ejército libio ha fracasado en su intento de reconquista de Brega durante esta madrugada. Las bombas de la aviación libia han alcanzado el aeropuerto de la ciudad y otra posición rebelde en Ajdabiya, a 80 kilómetros de Brega, según fuentes de la insurgencia. Lejos de arinconar a los opositores, éstos han avanzado su línea de frente hasta la localidad costera de Al Uqayla, situada a unos 40 kilómetros al oeste de Brega.
Los combates causan 14 muertos, según diversas fuentes
El bombardeo de la aviación no logra amedrentar a las fuerzas opositoras
Los insurgentes de Brega cuentan con tres viejos tanques y ametralladoras
La ciudad es clave para tomar el control del arsenal de Ajdabiya
"He escuchado los motores del avión, luego la explosión y después he visto el cráter dejado por la bomba", ha dicho Mohammed Shibli, que ha añadido que la bomba cayó cerca de la facultad de Ingeniería de Perforaciones Petroleras, a 2 kilómetros de la terminal petrolera. "Hubo un ataque aéreo hace una hora y media. Lo he visto con mis propios ojos", ha dicho por su parte Awadh Mohammed, un voluntario adscrito a las fuerzas rebeldes.

La prueba de que Gadafi ha recurrido a mercenarios africanos para luchar contra los rebeldes la han encontrado en los desertores de la filas del Ejército, que han confirmado sus sospechas. Hoy, tras el ataque a Brega, los rebeldes han conseguido un pequeño botín: tres jóvenes africanos que han sido detenidos en Al Uqayla. "Llevabais armas, ¿sí o no?. Estabais con las brigadas de Gadafi, ¿sí o no?", ha gritado uno de los rebeldes a los supuestos mercenarios, que estaban arrodillados en el suelo con un hombre armado apuntándoles a la cabeza. Un opositor al régimen ha explicado que los detenidos tenían documentos de seguridad en los que Gadafi exigía que no se les hiriera. Los arrestados, sin embargo, han mantenido una única versión sobre por qué se encontraban en Brega: procedían de Níger y trabajaban para una compañía turca. Los rebeldes no han dudado: son mercenarios de Gadafi.

Los desertores, informantes de los rebeldes
Una de las principales carreteras del país recorre toda la costa del Mediterráneo, pasando desde la zona occidental a la oriental, controlada por las fuerzas rebeldes que se han levantado para poner fin a los más de 40 años de Gadafi en el poder. "Hay un puesto de control con fuerzas de Gadafi a unos 80 kilómetros de Al Uqayla con unos 50 soldados de Gadafi allí. A unos 20 kilómetros hay una base de Gadafi, con unos 100 vehículos con armas antiaéreas fuera", ha explicado a los rebeldes Nasr Ali, un desertor del Ejército que estaba conduciendo con dirección al este.

El desertor del Ejército libio, que ha llegado en su vehículo desde Ras Lanuf, ha informado de que en la localidad de Al Uqayla se ha acumulado un elevado número de fuerzas de Gadafi. Ras Lanuf tiene, al igual que Brega, una importante terminal petrolífera. Como otros muchos ciudadanos en el este del país, Ali ha manifestado su apoyo al establecimiento de una zona de exclusión aérea para prevenir los bombardeos que se están registrando con cierta regularidad sobre las ciudades de Brega y las proximidades de Adjadiya, donde se encuentra uno de los principales depósitos de armas bajo control de los rebeldes.

Los sublevados han asegurado que han expulsado de la zona de Brega a los mercenarios extranjeros y las tropas enviadas al este de Libia por Muamar el Gadafi, que ahora se estarían concentrando en torno a la ciudad de Ras Lanuf, a 600 kilómetros de Trípoli y donde también hay una gran terminal petrolífera. "Las fuerzas de Gadafi están en Ras Lanuf. Nuestros efectivos, en Brega y Ajdabiya", ha resumido el comandante rebelde Bashir Abdul Gadr.

"¡Traed a Bush!"
A pesar de los ataques, nadie duda en Bengasi de que Gadafi es un cadáver político. Pero el tirano no claudica. Y ayer, por primera vez, lanzó a sus mercenarios extranjeros al ataque en el este de Libia. Esta madrugada, comenzaron su asalto a Brega , a 230 kilómetros de Bengasi, para conquistar su estratégico aeropuerto y la terminal petrolera. La pérdida de esta plaza habría supuesto un gravísimo contratiempo para los sublevados. Sin embargo, la movilización de los insurgentes fue inmediata. "¡Traed a Bush! Cread una zona de exclusión aérea! Bombardead los aviones!", ha exclamado Alí, en referencia al expresidente estadounidense George Bush, que ya adoptó esta misma medida en Irak, seguida posteriormente por su hijo, el también expresidente George W. Bush.

Aunque algunos rebeldes ya han manifestado su rechazo a cualquier intervención extranjera otros han expresado su apoyo a la creación de una zona de exclusión aérea. El último puesto de control en la localidad de Al Uqayla gestionado por los rebeldes está integrado por unos pocos efectivos armados con rifles de asaltos y lanzadores de proyectiles RPG. Los rebeldes han asegurado que están trasladando sus fuerzas al interior, hacia el desierto del Sáhara, para proteger sus flancos. En la retaguardia, los rebeldes, que no siempre son luchadores experimentados, están armados con tanques, misiles antitanques, armas antiaéreas y lanzadores de misiles portátiles y han reforzado sus posiciones tanto en Adjabiya como en Brega.

Por la tarde, todavía bombardeaba Brega la aviación del dictador, pero los matones contratados en Nigeria, Chad, Congo y países asiáticos ya habían sido expulsados. Los combates causaron al menos 14 muertos, según distintas fuentes. También hubo refriegas en Sebrata y Gharya, dos ciudades próximas a Trípoli, bastión de un Gadafi incapaz de romper el cerco.

En Ajdabiya, en pleno desierto, el frenesí dominaba el panorama. Pasadas las diez de la mañana, una gran explosión se oyó en el último control de los rebeldes al sur de esta ciudad, en una zona que acoge enormes arsenales. El nerviosismo se exacerbó cuando los aviones de combate sobrevolaron la zona. La gente se dispersaba a la carrera, pero docenas de chavales y hombres seguían a lo suyo: limpiaban los proyectiles de las baterías antiaéreas y de los tanques, y abrían cajas de munición sin descanso. "Gadafi no cuidaba su Ejército, y las armas estaban en pésimo estado. A veces disparan, pero es únicamente para probar que las baterías funcionan", precisaba uno de los mandos.

Deambulaban los alzados que, a menudo, solo portaban fusiles Kaláshnikov o escopetas, pero una determinación sin límite al grito de "Alá es grande". "Solo los tanques están manejados por soldados que se unieron a la revuelta", explicaba un uniformado. El desconcierto se adueñó de los luchadores cuando se desató el rumor de que los esbirros de Gadafi avanzaban hacia Ajdabiya. Nunca se confirmó. Como resultaba difícil verificar los derribos de helicópteros. "Gadafi tiene secuestrados a familiares de pilotos, pero algunos desertan", dijo un piloto coronel, que se unió a las filas rebeldes desde el primer día del alzamiento iniciado el 15 de febrero.

"Unos 400 mercenarios de Gadafi trataron de conquistar el aeropuerto de Brega para poder transportar a más hombres armados", comentaba un oficial. Además de contar con un aeródromo y las instalaciones desde las que se exporta el crudo, Brega acoge unos depósitos de gas que abastecen a Libia y alimentan también de combustible a las gasolineras de Libia oriental. "En Brega hay depósitos de varios gases peligrosos, que ahora están cerrados y algunos vacíos. Pero desde allí se suministra gas a las terminales petrolíferas de Zuaitina y Bengasi. Hace días nos ordenaron que cortáramos el flujo, pero solo a la región oriental. Los trabajadores nos negamos", afirmó Mashala Agub, un ingeniero empleado en esa industria. La toma de Brega habría permitido a Gadafi acercarse a Ajdabiya, a solo 75 kilómetros. En las cercanías de esta ciudad se ubican enormes depósitos de armas, y a 20 kilómetros las importantes instalaciones de Zuaitina.

Consciente del fracaso, Gadafi se aferró ayer de nuevo a la tesis del turbio complot. "Hay una conspiración para dominar el petróleo de Libia y para que su tierra sea colonizada otra vez... Nunca volveremos a ser esclavos como lo fuimos de los italianos", afirmó el sátrapa, quien advirtió: "Entraremos en una sangrienta guerra y miles de libios morirán si Estados Unidos o la OTAN intervienen". Mientras tanto, las palabras de su hijo Saif el Islam, que repite hasta el hartazgo que el país está tranquilo, suscitan hilaridad. Porque esa estabilidad está lejos de instalarse en un país en el que los almacenes de alimentos están casi vacíos; la producción de crudo, hundida, y su exportación bajo mínimos. Sin mencionar los cientos, quizás miles, de víctimas que ha provocado el gobernante.