viernes, 25 de marzo de 2011

YEMÉN: DICTADURA DE GENOCIDA SALEH AGONIZA Y LANZA ÚLTIMOS ESTERTORES DE ODIO. CIENTOS DE MILES EXIGEN SU PARTIDA

INFORMADOR (MÉXICO)

Presidente de Yemen dice quiere dejar el poder en manos "seguras"

Manifestantes en contra del gobierno, exigen la renuncia del presidente, Ali Abdullah. REUTERS
  • Los manifestantes repartieron tarjetas rojas en las que pedían al presidente que se fuera
Ali Abdullah Saleh dijo que estaba listo para ceder el poder a fin de detener la violencia en Yemen
SANÁ, YEMEN (25/MAR/2011).-El presidente Ali Abdullah Saleh dijo el viernes que estaba listo para ceder el poder con el objetivo de detener el baño de sangre en Yemen pero sólo a "manos seguras", mientras decenas de miles de personas se manifestaban en contra de su Gobierno en protestas calificadas como "Día de la Partida".

Conversaciones tranquilas se estaban desarrollando en dos vías para resolver los detalles sobre un acuerdo pacífico de transición del poder en el país de la Península Arábiga, que alberga un ala de Al Qaeda, dijeron fuentes políticas yemeníes.

Países occidentales están preocupados de que militantes de Al Qaeda puedan aprovechar cualquier desorden que surja de una transición complicada si Saleh, un aliado de Estados Unidos y Arabia Saudí que lucha por su vida política, finalmente decide renunciar luego de 32 años en el poder.

"No queremos poder, pero necesitamos entregar el poder a manos seguras, no a manos enfermas, resentidas o corruptas", dijo Saleh en un discurso a decenas de seguidores en Saná.

Los manifestantes llevaban fotografías de Saleh y carteles que decían "No al caos, sí a la seguridad y estabilidad". Algunos portaban armas y dagas yemeníes tradicionales, mientras otros ondeaban banderas o cantaban temas patrióticos.

"Estamos en contra de disparar una sola bala y cuando hacemos concesiones es para asegurar que no haya un baño de sangre. Seguiremos firmes y los desafiaremos con todo el poder que tenemos", dijo.

Sin embargo, al otro lado de la capital, decenas de miles de manifestantes opositores al Gobierno celebraron su propia movilización llamada "Día de la Partida" para demandar la salida del presidente, un sobreviviente de una guerra civil, movimientos separatistas y ataques militantes.

Los manifestantes repartieron tarjetas rojas en las que pedían al presidente que se fuera.

 Hubo disparos cuando soldados leales a un alto general yemení que ha estado protegiendo a los manifestantes lanzaron tiros al aire para evitar que una multitud de leales a Saleh se acercaran al área, dijeron testigos.

Un soldado que custodiaba la protesta resultó herido cuando hombres armados dispararon desde un edificio cercano, agregaron testigos. Pero la violencia fue significativamente menor que hace una semana, cuando francotiradores dispararon en una protesta en contra del Gobierno, provocando la muerte de 52 personas.

El baño de sangre llevó a una serie de renuncias que debilitaron severamente la posición de Saleh, incluso de militares de alto rango como el máximo general Ali Mohsen y de diplomáticos y líderes tribales.

Fuentes políticas yemeníes dijeron que se estaban llevando adelante conversaciones para resolver la crisis, con ayuda de mediadores occidentales, y que incluían una reunión entre el presidente y el general Mohsen en la que estaban discutiendo el destino de ambos hombres.

Simultáneamente, había conversaciones políticas más amplias sobre una transición política en Yemen. Pero un diplomático en Saná dijo que era prematuro hablar de un posible resultado.

Yemen está ubicado sobre rutas de envío claves y comparte sus fronteras con Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de petróleo. Muchas veces pareció estar al borde de la desintegración puesto que los chiíes del norte a menudo toman las armas contra Saleh y los sureños sueñan con un Estado separado.

Sin un claro sucesor de Saleh y conflictos asolando el norte y el sur de Yemen, el país de 23 millones de personas enfrenta el riesgo de disolución, sumándose a la pobreza, escasez de agua, menguantes reservas de petróleo y falta de control central del Gobierno.