domingo, 10 de abril de 2011

SIRIA: DICTADOR ASAD SANGRA A LA NACIÓN QUE SE REBELA CONTRA EL RÉGIMEN

EL MUNDO (ESPAÑA)

REVUELTAS | La policía dispara contra manifestaciones pacíficas

La represión siria deja 37 nuevas víctimas

Una joven siria protesta frente a la Embajada de su país en Amán. | AFPUna joven siria protesta frente a la Embajada de su país en Amán. | AFP
Al menos 37 personas fallecieron el sábado por disparos de las fuerzas de seguridad sirias en protestas registradas en distintas provincias del país, según denuncia la Organización Nacional por los Derechos Humanos de Siria
En la ciudad de la ciudad de Deraa, al sur del país, la policía abrió fuego contra un grupo que se manifestaba pacíficamente tras celebrar los funerales por otras víctimas de la represión de las protestas, acabando conla vida de 26 de ellas. Además, otras 11 personas murieron en similares circunstancias en la provincia de Homs, al norte de Damasco.
Según cuenta la organización, fuerzas de seguridad y policiales "dispersaron las manifestaciones pacíficas de varias provincias sirias empleando una excesiva e injustificada violencia, a través de uso de balas".
En la noche del sábado al domingo, las fuerzas de seguridad sirias se han desplegado en dos focos suníes, según relatan los residentes. Varios carros de combate han tomado el distrito norte de la ciudad costera de Banias, donde se ubican dos importantes refinerías, y las comunicaciones telefónicas han quedado suspendidas.
Las protestas contra el régimen del presidente Bashar Asad se han intensificado conforme ha ido endureciéndose la represión contra las revueltas en el sur, donde el levantamiento comenzó hace más de tres semanas y ha llevado a los manifestantse a destruir estatuas de la familia Asad.
Asad, miembro de la minoritaria etnia alawita, que representa el 10% de la población siria, ha empleado a la policía secreta, a las fuerzas especiale, así como tropas paramilitares y militares en su determinación por sofocar las revueltas a toda costa.
Desde el inicio de las protestas, el presidente ha combinado una inusitada violencia, ordenando abrir fuego contra cientos de manifestantes desarmados, con gestos conciliadores como la sustitución del estado de emergencia -vigente desde hace cinco décadas- por una ley antiterrorista. Asad justifica las medidas alegando que las protestas responden a una conspiración internacional para sembrar el conflicto en Siria.