jueves, 8 de noviembre de 2012

SOBRE EL 8N EN ARGENTINA: CRISTINAS, KRETINAS

por Flavio Dalostto

Desde que en el mes de septiembre del año 2001, las torres gemelas fueron atacadas en Nueva York, se popularizó entre los países de América Latina la expresión tan norteamericana 11-S. Luego, con el atentado terrorista a 4 trenes llenos de pasajeros, el 4 de marzo de 2004 en Madrid, se popularizó también el "4-M". Es decir, para referirse a esos acontecimientos, que fueron ataques terroristas, se utiliza una abreviatura compuesta por un número que representa al día y una letra que representa al mes.

En Argentina, el pasado 13 de setiembre (13-S), hubo una movilización en contra del gobierno nacional de Cristina Kirchner, la que según la policía de la ciudad de Buenos Aires que responde a su alcalde Mauricio Macri (oposición de derecha) fue de 200.000 personas. Sin embargo, el diario La Nación (uno de los dos medios enfrentados al gobierno, junto a Clarín), estimó que la convocatoria no superó las 60.000 personas en la plaza de mayo. El diario Clarín (opositor) y Página 12 (oficialista), no dieron números y solo hablaron de "miles de personas". Así que me quedo con lo que dijo "La Nación" diario férreamente opositor a Cristina. Hubo no más de 60.000 personas en Buenos Aires. En el interior del país, hubo desde docenas o cientos de personas manifestándose, en las grandes ciudades. 

El padrón de la ciudad de Buenos Aires es de dos millones y medio de electores. Suponiendo que esas 60.000 personas eran porteñas y adultas, representan el 2,40% del padrón electoral. No alcanzan, si todas votasen por un mismo candidato a elegir siquiera un diputado, ya que se necesita el 6 o 7% (154.000 votos) para serlo en la ciudad capital de Argentina.

El 13-S fue una construcción mediática, no espontánea, organizada desde las redes sociales Twitter y Facebook. Y vuelvo a citar al diario La Nación, opositor al gobierno de Cristina Kirchner, quien en su edición del domingo 14 de octubre nos ilustra sobre los organizadores del cacerolazo (si alguien quiere leer esa nota completa http://www.lanacion.com.ar/1517081-secretos-y-estrategias-detras-de-las-cacerolas ).


En esa nota, el cronista de "La Nación", Paz Rodriguez Niellon, nos dice que "administradores de páginas de Internet, que organizaron las protestas del 13 de septiembre y agitan otra para el 8 de noviembre; reniegan de los políticos, pero tienen lazos con opositores"... "varios administradores admiten haberse reunido con opositores como Elisa Carrió y Patricia Bullrich, y haber escuchado sus consejos. Algunas veces los siguieron y otras no, cuentan, como cuando Bullrich les recomendó como fecha concentrarse en el 10 de diciembre."

En Argentina, a atomización de la oposición al gobierno nacional es tal, y se encuentra además, tan desacreditada que el papel opositor ha quedado en manos de los dos diarios o grupos multimediáticos mencionados "Clarín" y "La Nación", quienes desde sus páginas, radios y TV, fogonean los cacerolazos en contra de la presidenta. 

Las consignas que aglutinan a los caceroleros son tan heterogéneas que van desde los que reclaman negociar sus dólares sin ningún tipo de control fiscal, pasando por los hechos de inseguridad delictiva, el rechazo a la posibilidad de reelección de Cristina Kirchner, hasta los que reclaman como la dirigente Cecilia Pando, la absolución de los militares golpistas, condenados por crímenes de lessa humanidad y robos de bebés durante la última dictadura militar.

Si bien, el cacerolazo del 13-S figuró como "apartidario" y quiso infructuosamente mostrarse "espontáneo", la mezquindad y el egoísmo de la clase política, que fue sorprendida por ese evento masivo, rápidamente decidió subirse al carro del próximo cacerolazo que sucederá hoy 8 de noviembre, también llamado 8-N. Esto será, tal vez, en mi opinión, lo que termine de desprestigiar ese movimiento que podría haber crecido si no desembarcasen en él, algunos que ya tuvieron oportunidad en el pasado de conducir el país, y lo hicieron hacia el abismo del 2001 que terminó con la presidencia de De La Rúa, y éste huyendo en helicóptero mientras dejaba tras suyo un charco de sangre. 

El ex gobernador de Santa Fe, Hermes Binner y actual diputado nacional del FAP (opositor), quien no participó del anterior cacerolazo del 13-S,  declaró antes de ayer martes que “Voy a participar el jueves a la tarde de esa manifestación, desde el silencio, no voy a llevar ni cacerola ni pancarta, voy como un ciudadano más”. Pero otra de las integrantes del FAP, la diputada nacional Victoria Donda, el mismo día rechazó la participación de dirigentes políticos en la convocatoria, ya que "Ir es enturbiarla"

Todo indica que en Argentina ya hay muy poco lugar para aquellos que no están conformes con el gobierno nacional y acuerdan con algunas de sus medidas, ni tampoco para aquellos que están de acuerdo con la mayoría de sus políticas, pero mantienen su crítica sobre otras. O Cristina es Grande o Cristina es Kretina. Los argentimos ya hemos vivido esas épocas, donde Evita era Santa o Evita era Puta, hasta el extremo de pintar en las paredes "Viva el Cancer". Lamentablemente, un movimiento que de haber surgido desde la propuesta genuina y no solo desde la protesta odiosa, y podría haber sido un llamado de atención serio y responsable sobre lo que no anda bien en Argentina, se terminará diluyendo, porque no lo une el amor sino el espanto, y porque la garrapata política de los políticos sin plafón, le chupará su poca o mucha sangre que tenga, y más tarde o más temprano, lo extinguirá.

Por último, es un dato preocupante que banderas nazis desfilaron en medio de la marcha cacerolera del 13-S, y que a nadie de los que marchaban parece molestarle.

viernes, 2 de noviembre de 2012



Sobre “EL REENCARNACIONISTA, Testigo del viaje del alma” de Ricardo Dupuy.

Por Flavio Dalostto

Leí “El Reencarnacionista, testigo del viaje del alma” del argentino Ricardo Dupuy. Lógicamente, el libro trata sobre el tema de la reencarnación. No se trata de un tratado, sino de una novela, que se desarrolla entre Rosario (Argentina) y España. Es un libro que atrapa desde la primera línea, porque aborda el tema sin preparativos ni dilaciones. No se trata de esos libros que van abordando el tema de a poco, y guían al lector hacia un dogma, fingiendo que no conocen el camino. El Reencarnacionista no es un libro que se haga el distraído o escéptico en sus inicios o te va llevando como la zanahoria al burro. No. El Reencarnacionista, al mostrar sus ideas desnudas desde el comienzo, evita subestimar al lector. Da por obvio la existencia de la Reencarnación. Te lleva por un camino, una aventura, 
advirtiéndote desde ya que el camino era conocido por el autor. Es un relato que te guía, como el guía turístico que ya conoce por donde va pero te invita a que lo acompañes por primera vez en un recorrido que él ya transitó muchas veces, pero que ahora cobrará un significado nuevo para el recién llegado. La honestidad de este aspecto, hace que la idea de la Reencarnación, aunque lo aparente, no sea al aspecto central del libro. El aspecto central es la aventura que se vivirá a partir de esa idea reencarnacionista que la mayoría de los protagonistas comparten más o menos convencidos, pero que al igual que el lector, no han tenido una PRUEBA, una evidencia contundente de su verdad. Por eso, el lector, en este libro, se convierte en uno más del grupo aventurero de protagonistas que serán llevados por el autor, hasta toparse con la evidencia irrefutable de lo que intuitivamente creían.

El Reencarnacionista, aún tratándose de un tema calificado de esotérico o subestimadamente de “ficción”, no nos introduce a él buscando efectos artificialmente mágicos, como el mago vulgar que prepara su truco haciendo efectos especiales para crear atmósferas misteriosas. El Reencarnacionista es cotidiano en la psicología de sus personajes, sin que sean vulgares. Es un relato escrito en una sencillez profunda, permite retener en la mente los eventos leídos y traerlos al presente de la lectura cada vez que se necesiten. Los personajes son amables, en un doble sentido. Primero porque se trata de gentes buenas, consideradas, amables (no hay malos ni villanos en el relato); y segundo son amables porque los amarás y serás uno más de ellos. Es simple. Querrás que no se vayan ni se diluyan cuando termines de leerlo. En tu fuero íntimo, querrás una segunda parte. El libro no se basta a sí mismo; porque crea una realidad literaria en esos personajes, que evidentemente se asientan en una realidad material que pide más. Por mi parte, creo que una segunda parte surgirá por el noroeste argentino, norte chileno, Tacna, Arica, Uyuni, no sé.

Dupuy me había advertido, que cuando leyera el relato, sentiría que algunos pasajes cobrarían una relación particular conmigo, dando a entender que quien lo leyera se identificaría no solo con el relato, sino con detalles muy puntuales. Como si el libro hubiese sido escrito no para todos, sino para cada uno. Que cada lector encontraría parte de su vida, en forma específica y detallada, en el libro. Debo confesar que así fue, que más de un pasaje y situaciones desarrolladas en el libro, incluso nombres, edades, números, tenían significado particular para mí. Así que, imagino que tendrá significados particulares para todos. A mí me ha hecho llorar en la penúltima parte y me ha llenado de Paz.
El baño, el colectivo, la cama o el sillón serán buenos lugares para leerlo; porque una vez que lo empieces, no podrás soltarlo. Y también querrás que otros lo lean. 

No se pierdan "El Reencarnacionista, testigo del viaje del alma". Háganlo suyo, como yo lo hice mío.

Flavio Dalostto