viernes, 2 de noviembre de 2012



Sobre “EL REENCARNACIONISTA, Testigo del viaje del alma” de Ricardo Dupuy.

Por Flavio Dalostto

Leí “El Reencarnacionista, testigo del viaje del alma” del argentino Ricardo Dupuy. Lógicamente, el libro trata sobre el tema de la reencarnación. No se trata de un tratado, sino de una novela, que se desarrolla entre Rosario (Argentina) y España. Es un libro que atrapa desde la primera línea, porque aborda el tema sin preparativos ni dilaciones. No se trata de esos libros que van abordando el tema de a poco, y guían al lector hacia un dogma, fingiendo que no conocen el camino. El Reencarnacionista no es un libro que se haga el distraído o escéptico en sus inicios o te va llevando como la zanahoria al burro. No. El Reencarnacionista, al mostrar sus ideas desnudas desde el comienzo, evita subestimar al lector. Da por obvio la existencia de la Reencarnación. Te lleva por un camino, una aventura, 
advirtiéndote desde ya que el camino era conocido por el autor. Es un relato que te guía, como el guía turístico que ya conoce por donde va pero te invita a que lo acompañes por primera vez en un recorrido que él ya transitó muchas veces, pero que ahora cobrará un significado nuevo para el recién llegado. La honestidad de este aspecto, hace que la idea de la Reencarnación, aunque lo aparente, no sea al aspecto central del libro. El aspecto central es la aventura que se vivirá a partir de esa idea reencarnacionista que la mayoría de los protagonistas comparten más o menos convencidos, pero que al igual que el lector, no han tenido una PRUEBA, una evidencia contundente de su verdad. Por eso, el lector, en este libro, se convierte en uno más del grupo aventurero de protagonistas que serán llevados por el autor, hasta toparse con la evidencia irrefutable de lo que intuitivamente creían.

El Reencarnacionista, aún tratándose de un tema calificado de esotérico o subestimadamente de “ficción”, no nos introduce a él buscando efectos artificialmente mágicos, como el mago vulgar que prepara su truco haciendo efectos especiales para crear atmósferas misteriosas. El Reencarnacionista es cotidiano en la psicología de sus personajes, sin que sean vulgares. Es un relato escrito en una sencillez profunda, permite retener en la mente los eventos leídos y traerlos al presente de la lectura cada vez que se necesiten. Los personajes son amables, en un doble sentido. Primero porque se trata de gentes buenas, consideradas, amables (no hay malos ni villanos en el relato); y segundo son amables porque los amarás y serás uno más de ellos. Es simple. Querrás que no se vayan ni se diluyan cuando termines de leerlo. En tu fuero íntimo, querrás una segunda parte. El libro no se basta a sí mismo; porque crea una realidad literaria en esos personajes, que evidentemente se asientan en una realidad material que pide más. Por mi parte, creo que una segunda parte surgirá por el noroeste argentino, norte chileno, Tacna, Arica, Uyuni, no sé.

Dupuy me había advertido, que cuando leyera el relato, sentiría que algunos pasajes cobrarían una relación particular conmigo, dando a entender que quien lo leyera se identificaría no solo con el relato, sino con detalles muy puntuales. Como si el libro hubiese sido escrito no para todos, sino para cada uno. Que cada lector encontraría parte de su vida, en forma específica y detallada, en el libro. Debo confesar que así fue, que más de un pasaje y situaciones desarrolladas en el libro, incluso nombres, edades, números, tenían significado particular para mí. Así que, imagino que tendrá significados particulares para todos. A mí me ha hecho llorar en la penúltima parte y me ha llenado de Paz.
El baño, el colectivo, la cama o el sillón serán buenos lugares para leerlo; porque una vez que lo empieces, no podrás soltarlo. Y también querrás que otros lo lean. 

No se pierdan "El Reencarnacionista, testigo del viaje del alma". Háganlo suyo, como yo lo hice mío.

Flavio Dalostto