lunes, 13 de octubre de 2014

BRASIL: MARINA SILVA Y LILITA CARRIÓ

Flavio Dalostto (Argentina)
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A partir de ahora, somos un solo cuerpo". Con esta metáfora casi sexual, Aecio Neves, el candidato a la presidencia por el centro-derecha brasileño, ha definido el apoyo recibido de la ex candidata ecologista Marina Silva para el ballotage del 29 de octubre de 2014 donde se definirá el presidente de la Nación. Esta frase, para nada inocente "Somos un solo cuerpo", no nos deja dudas sobre quién estará arriba y quién estará abajo de esa simbiosis entre el Poder real y lo decorativo. Porque Marina Silva es lo decorativo para la Derecha, el adorno útil de ropaje izquierdoso que necesita para legitimarse y conquistar a las almas dudosas del Brasil y así derrotar a Dilma Rouseff. 
Esta frase "Somos un solo cuerpo", me recuerda a la del ex presidente Menem (1989-1999) que definía desde la derecha peronista a la relación entre Argentina y Estados Unidos en los términos "tenemos relaciones carnales".
Al igual que Marina Silva con Aecio Neves "Somos un solo cuerpo" y con Menem hacia Bush "Tenemos relaciones carnales", no me queda dudas de los lugares y roles de cada uno en esa acrobacia político-sexual. 

Marina Silva, atrapada en su desesperación de ser protagonista como sea, en su resentimiento hacia el PT que le dio existencia y en la rivalidad hacia esa "Otra Mujer" que Lula prefirió antes que a ella; no duda en unirse al Diablo mismo para vengarse de Dilma que por segunda vez la derrotó en las urnas. 

En Argentina, tenemos una personalidad política muy similar a Marina Silva. Se llama Lilita Carrió. Resentida también porque el pueblo eligió dos veces a Cristina Kirchner antes que a ella, odia a esa "Otra Mujer" que el pueblo consagró presidenta de la Argentina. Al igual que Marina Silva, su ansia de protagonismo al precio que sea, la ha llevado desde posiciones izquierdistas hasta la posibilidad de querer aliarse con el alcalde derechista de Buenos Aires, Mauricio Macri. 

Son personalidades, a mi entender, tanto Marina Silva como Lilita Carrió sin ideología, sin un cuerpo sustancial y coherente de ideas que les impiden ser primeras figuras y a veces rozan efímeramente un segundo lugar; siempre en fuga hacia adelante en esa carrera desesperada por figurar y no dejar de ser, saltan de aquí para allá, y cambian de posiciones extremas, escudándose siempre en eslóganes de tipo "soy la más ética", ecologista la primera y republicana la segunda. Ambas mujeres envidian a esas "otras mujeres", ambas yendo en un viaje sin retorno desde la izquierda a la derecha, explorando caminos espirituales que las vuelto cada vez más proféticas y apocalípticas, ambas no dudando en aliarse con lo más conservador del poder político y económico, que ha excluido durante décadas a millones de argentinos y brasileños, para así asegurarse un papel menor en la historia.

Marina Silva y Lilita Carrió, frustradas políticamente, privadas por el voto del protagonismo que consideran merecer, solo les queda negociar con quien sea para asegurarse un papel no constructivo en la historia de sus pueblos. 

sábado, 11 de octubre de 2014

INDIOS SIN OCTUBRES / Flavio Dalostto

INDIOS SIN OCTUBRES / Flavio Dalostto
CUANDO UNA FECHA QUE CONMEMORA UNA RESISTENCIA POPULAR ES APROPIADA POR LOS GOBIERNOS DEL SISTEMA DE COSAS, HIGIENIZADA DE SU PODER INSURGENTE Y UTILIZADA PARA OBTENER RÉDITOS PARTIDARIOS, SE DESTRUYE SISTEMÁTICAMENTE EL SIGNIFICADO DE ESA RESISTENCIA FABULOSA MEDIANTE LA HABITUALIDAD INCONCIENTE , Y SE CONVIERTE A LA FECHA EN UN FIN EN SÍ MISMO Y SE LA TRANSFORMA EN UNA BARATIJA CÓMODA Y ÚTIL AL SERVICIO DEL SISTEMA DE COSAS.
CUANDO A ESA FECHA SE LE ABARATA SU COSTO SIMBÓLICO SUPERFICIALIZÁNDOLA (YA QUE TODOS LA COMPRAN, PORQUE ES POLÍTICAMENTE CORRECTA), SE LA DESVALORIZA, SE LA FOLKLORIZA ADORNÁNDOLA DE LINDOS DISFRACES EXTERIORES. ESTOS DISFRACES EXTERIORES SON INOCUOS EN SÍ MISMOS, PERO SI DENTRO DE LA VINCHA CON PLUMAS O DEBAJO DE LA WHIPALA MULTICOLOR NO SE AGITA LA CONCIENCIA PROFUNDA DE LA HERMANDAD ENTRE TODOS LOS SERES HUMANOS, NO ESTAMOS MÁS QUE ANTE UNA MANIQUIZACIÓN DE LO SAGRADO, DE UN DISFRAZ CONVENIENTE, QUE PRESUME DE ROMANTICISMO REVOLUCIONARIO EN UNA REVOLUCIÓN SIN RIESGOS.
HONREMOS A NUESTROS ANTEPASADOS EL 11, EL 12, EL 13, EL 500, EL MILLÓN, EN TODO INSTANTE VITAL QUE DIOS NOS DA CON UN CAMBIO DOLOROSO POR DENTRO, PARA QUE LA SOLIDARIDAD SE HAGA VENA, PARA QUE LA DIVERSIDAD SE HAGA EMOCIÓN, PARA QUE LA INCLUSIÓN SE HAGA SALIVA... PORQUE SI NO HAGO ESTO, PORQUE SI NO ME TRANSFORMO, PORQUE SI NO ME ARRIESGO, PORQUE SI NO ME DUELE, PORQUE SI NO DERROTO A MI EGOÍSMO; PODRÉ HACER MIL ACTOS DEL 11 DE OCTUBRE, O DEL 12 DE OCTUBRE, O DEL 13 DE OCTUBRE, PERO ESTARÉ SIRVIENDO JUSTAMENTE A TODO ESO QUE NUESTROS ANTEPASADOS INDIOS ENFRENTARON: EL EGOÍSMO, LA COMPETENCIA, LA AMBICIÓN, EL MALTRATO Y LA DESTRUCCIÓN DE ESTE MUNDO.
CUANDO RESCATO AL ABANDONADO, CUANDO ABRIGO EL CORAZÓN DEL TRISTE, CUANDO ACOMPAÑO AL DESOLADO, CUANDO INYECTO GANAS DE VIVIR EN AQUEL CUYA ALMA FUE ROTA, ENTONCES ME HAGO INDIO DE LOS DE ANTES Y ME HAGO UNO CON LA TIERRA, BARRO QUE SIENTE, POLVO QUE HABLA, TIERRA QUE PIENSA. ENTONCES DEJO DE SER EXTRANJERO Y ME HAGO DEL LUGAR. Y YA NO NECESITO FECHAS NI OCTUBRES; PORQUE SOY YO.

viernes, 10 de octubre de 2014

EVO YA GANÓ. EL COMANDANTE TIENE EL MANDO / por Flavio Dalostto

por Flavio Dalostto (Argentino)

En el mes de enero, mi hermano-amigo José Torrico Gumuccio (Jotax) voló desde Cochabamba a Buenos Aires. Al bajar en Buenos Aires, inmediatamente tomó el bus a Santa Fe, donde vivo. Allí, a las 3 de la madrugada estaba yo esperándolo con el asado a medio hacer y una botella de vino, botella de vino que él empató con otra botella de vino tarijeño. Allí, en el patio, bajo las estrellas que cubren el río Paraná, nos abrazamos, comimos y bebimos. El asado argentino, como bien sabe José no se reduce al momento en que se ingiere la comida, las ensaladas, el chimichurri. El asado argentino empieza mucho antes, varias horas antes. Se inicia en el vino, en la picadita de pan y queso; pero fundamentalmente en el vino que se bebe despacio como pidiéndole perdón, pero sin piedad asesinándolo. El asado argentino no empieza en la boca, sino en el corazón del alma. En el 2008, en el 2009 me encontraba seducido por el momento político de Bolivia, un momento peligroso y excitante donde se estaba escribiendo la Historia de América Latina, la Historia de Indoamérica.

Como iba diciendo, José y Yo, asesinamos al vino, a las dos botellas, vino argentino, vino tarijeño, gota tras gota, palabra tras palabra, alegría tras alegría los asesinamos. No dejamos ni un testigo, ni una sola gota que pudiera delatarnos. Solo la alegría del encuentro compartido podría habernos delatado. El humo del asado crepitando perfumaba las almas y la música de los Kjarkas lo envolvía todo. Tocamos la guitarra, hablamos de mujerología y otros temas fundamentales. Pero creo que casi no hablamos de Bolivia. ¿Para qué? Para qué hablar de un país que se ha vuelto un país normal. Aburre Bolivia. Sí, aburre Bolivia. Se ha vuelto un país amado y aburrido. Seguro que pasan muchas cosas en Bolivia, pero las cosas que pasan no llenan los titulares de los diarios de mundo. No hay magnicidios preparándose en alguna gran ciudad, no hay células terroristas escondidas en hoteles, no hay juventudes antiocholas apaleando indios, no hay Nación Camba y sus mapas fabulosos de separatismos irredentos, no hay latifundios con aires de estados soberanos, no hay oleoductos saboteados en Tarija, no hay masacres sobre puentes de sangre en Pando. Por eso, Bolivia aburre. Se ha convertido en un amado país aburrido y más o menos normal. Así que, ¿para qué hablar de Bolivia? De Bolivia hablan los bolivianos que viven en un país que se llama Bolivia, un país con problemas como todos, pero con logros como pocos. Y tan aburridos se han vuelto los bolivianos, que este domingo van a ir a las urnas presidenciales en una votación aburrida, que va a producir el mismo resultado aburrido de siempre: Van a volver a elegir en unas aburridas elecciones a un Indio que se llama Evo Morales, que va a ganar por el mismo aburrido resultado de siempre, más del 60 o quizá el 70% de los votos.

Así, que me perdonen mis amigos bolivianos, mi amigo José Torrico Gumuccio, pero el domingo me voy a dedicar a mirar películas de "Viaje a las Estrellas" y ni pienso seguir el resultado de las elecciones bolivianas, menos perder el tiempo escribiendo un artículo. Es tan aburrida esta querida gente que ya me sé de memoria el resultado de las elecciones del próximo domingo. Así que ¿para que mirar una película repetida boliviana?: El triunfo aplastante de Evo Morales. Un triunfo aburrido que solo puede explicarse con la baja de la pobreza del 38 al 20%, con el freno a la voracidad imperial y el control estatal de los recursos energéticos y de la telecomunicaciones que posibilitó la inversión en infraestructuras y políticas sociales favorables hacia los sectores más vulnerables, con la inclusión y participación política de las masas indígenas, campesinas y las mujeres.

Venceremos porque Ya vencimos. Entonces, ¿para que hablar de Bolivia?, decididamente aburre.