viernes, 10 de octubre de 2014

EVO YA GANÓ. EL COMANDANTE TIENE EL MANDO / por Flavio Dalostto

por Flavio Dalostto (Argentino)

En el mes de enero, mi hermano-amigo José Torrico Gumuccio (Jotax) voló desde Cochabamba a Buenos Aires. Al bajar en Buenos Aires, inmediatamente tomó el bus a Santa Fe, donde vivo. Allí, a las 3 de la madrugada estaba yo esperándolo con el asado a medio hacer y una botella de vino, botella de vino que él empató con otra botella de vino tarijeño. Allí, en el patio, bajo las estrellas que cubren el río Paraná, nos abrazamos, comimos y bebimos. El asado argentino, como bien sabe José no se reduce al momento en que se ingiere la comida, las ensaladas, el chimichurri. El asado argentino empieza mucho antes, varias horas antes. Se inicia en el vino, en la picadita de pan y queso; pero fundamentalmente en el vino que se bebe despacio como pidiéndole perdón, pero sin piedad asesinándolo. El asado argentino no empieza en la boca, sino en el corazón del alma. En el 2008, en el 2009 me encontraba seducido por el momento político de Bolivia, un momento peligroso y excitante donde se estaba escribiendo la Historia de América Latina, la Historia de Indoamérica.

Como iba diciendo, José y Yo, asesinamos al vino, a las dos botellas, vino argentino, vino tarijeño, gota tras gota, palabra tras palabra, alegría tras alegría los asesinamos. No dejamos ni un testigo, ni una sola gota que pudiera delatarnos. Solo la alegría del encuentro compartido podría habernos delatado. El humo del asado crepitando perfumaba las almas y la música de los Kjarkas lo envolvía todo. Tocamos la guitarra, hablamos de mujerología y otros temas fundamentales. Pero creo que casi no hablamos de Bolivia. ¿Para qué? Para qué hablar de un país que se ha vuelto un país normal. Aburre Bolivia. Sí, aburre Bolivia. Se ha vuelto un país amado y aburrido. Seguro que pasan muchas cosas en Bolivia, pero las cosas que pasan no llenan los titulares de los diarios de mundo. No hay magnicidios preparándose en alguna gran ciudad, no hay células terroristas escondidas en hoteles, no hay juventudes antiocholas apaleando indios, no hay Nación Camba y sus mapas fabulosos de separatismos irredentos, no hay latifundios con aires de estados soberanos, no hay oleoductos saboteados en Tarija, no hay masacres sobre puentes de sangre en Pando. Por eso, Bolivia aburre. Se ha convertido en un amado país aburrido y más o menos normal. Así que, ¿para qué hablar de Bolivia? De Bolivia hablan los bolivianos que viven en un país que se llama Bolivia, un país con problemas como todos, pero con logros como pocos. Y tan aburridos se han vuelto los bolivianos, que este domingo van a ir a las urnas presidenciales en una votación aburrida, que va a producir el mismo resultado aburrido de siempre: Van a volver a elegir en unas aburridas elecciones a un Indio que se llama Evo Morales, que va a ganar por el mismo aburrido resultado de siempre, más del 60 o quizá el 70% de los votos.

Así, que me perdonen mis amigos bolivianos, mi amigo José Torrico Gumuccio, pero el domingo me voy a dedicar a mirar películas de "Viaje a las Estrellas" y ni pienso seguir el resultado de las elecciones bolivianas, menos perder el tiempo escribiendo un artículo. Es tan aburrida esta querida gente que ya me sé de memoria el resultado de las elecciones del próximo domingo. Así que ¿para que mirar una película repetida boliviana?: El triunfo aplastante de Evo Morales. Un triunfo aburrido que solo puede explicarse con la baja de la pobreza del 38 al 20%, con el freno a la voracidad imperial y el control estatal de los recursos energéticos y de la telecomunicaciones que posibilitó la inversión en infraestructuras y políticas sociales favorables hacia los sectores más vulnerables, con la inclusión y participación política de las masas indígenas, campesinas y las mujeres.

Venceremos porque Ya vencimos. Entonces, ¿para que hablar de Bolivia?, decididamente aburre.

1 comentario:

Jotax dijo...

Mi hermano Flavio Dalostto, mañana ganará Evo en los 9 departamentos de Bolivia batiendo un nuevo record electoral ... y ganará el pueblo de Bolivia, porque mañana Evo es el pueblo y el pueblo es Evo. Ganará la gente humilde, la gente que fue históricamente relegada, la gente que fue por siempre discriminada, la gente que se resignaba a vivir en la miseria, la gente que no creía posible que Bolivia fuera un país de verdad. Ganarán los empresarios honestos, ganarán los campesinos que alimentan las ciudades, ganarán los profesionales que antes penaban que tenían que irse del país para poder tener un espacio de desarrollo profesional, ganará la gente que con indignación veía como la embajada norteamericana dictaba las políticas del país, ganara la dignidad, ganará la soberanía, ganará el Abya Yala, ganará la patria grande, ganaran los sudamericanos y quienes se sienten representados por los gobiernos progresistas, ganará la historia porque desde aquí se promueve la evolución de la especie humana para crear sociedades conscientes de su rol planetario.Ganarás tu, la gente que amas y cada ser viviente que rescataste de la calle y criaste en tu propio patio, ganaremos todos, porque mañana todos somos Evo. Venceremos porque ya vencimos!.